CÓMO COMENZÓ LA HISTORIA

Lourdes y Eduardo, dos viudos sevillanos de más de ochenta años, se encuentran en la farmacia. Hacía tiempo que no se veían, a pesar de que son vecinos del barrio de la Ciudad Jardín de Sevilla desde que nacieron. Se saludan con alegría y Eduardo le pregunta a Lourdes si se acuerda de la piscina que había en el barrio cuando eran niños. Era la época de la República. Los niños del barrio acudían a una piscina donde hoy se ubica un colegio público. La piscina tenía biblioteca y, al tiempo que se refrescaban, también a los niños los ponían a leer. Aquello se perdió después de la guerra civil y se abandonó. Allí vivió luego una familia, cuyo patriarca emorrachaba a su mujer para luego acostarse con su hija. Fue padre y abuelo a la vez. Pero eso es otra historia, a pesar de que algo cuento en la novela.

Lourdes y Eduardo comenzaron a hablarme de personajes e historias del barrio en aquellos tiempos, de las fiestas de los señoritos de Sevilla, propietarios de aquellos chalets de Nervión, como el Villa Marismas de la novela; de personajes que fabricaban jarrillos de lata, arreglaban paraguas o vendían pescado voceándolo por las calles.

Organicé varias meriendas en mi consulta, de esos héroes de más de ochenta años que sufrieron la guerra, luego el hambre y más tarde tuvieron fuerzas para levantar un país que nos estamos cargando los de nuestra generación.

La dedicatoria a Lourdes y a Eduardo de este libro es mi pequeño homenaje a esa memoria viva de nuestra tierra. Una memoria que se pierde irremisiblemente, porque los estamos dejando morir sin que nos puedan dar la fórmula mágica que ellos tienen. No solo para que aquella tragedia no se vuelva a repetir, sino para que sepamos afrontar con valentía tiempos difíciles que ellos como nadie, fueron capaces de superar. A Lourdes y a Eduardo. Con emoción, con respeto.Con veneración.

2 pensamientos en “CÓMO COMENZÓ LA HISTORIA

  1. Desde Argentina, con gran admiración, no puedo dejar de felicitarte por este nuevo emprendimiento que has concretado. Sinceramente, no deja de sorprenderme tu inteligencia, sensibilidad y percepción de la realidad… FELICITACIONES Y EL MAYOR DE LOS ÉXITOS!

  2. Querido Manuel, conociendo de tu honestidad y bien hacer, me entusiasma leer cual fue el primordio de tu novela: vivencias de nuestros padres en esa época tan poco aún difundida desde la calle, la familia, el pueblo, los entornos donde se vivieron historias intensas. Seguro que has sabido recoger este sentimiento. Felicidades Manuel por la novela, aún sin leerla. Imagínate cuando la lea…… Gracias, amigo

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