DE QUÉ VA UNA NOVELA

Novela HistoricaCon frecuencia uno escucha comentarios acerca de novelas, en el sentido de su localismo o universalidad en función del lugar en el que se localiza la acción. Cuando el escenario es una ciudad poco significativa en el panorama nacional o internacional, se las tacha de localistas, y hay lectores de esa ciudad que la admiran simplemente porque son capaces de reconocer los sitios en los que los personajes se mueven, y tienen muchas dudas acerca de si la historia puede interesar a alguien que no viva, haya vivido o al menos, conozca esa ciudad con una cierta profundidad. De alguna forma minusvaloran el argumento y de la misma forma también, la ciudad en la que viven, puesto que la ven como un lugar en el que no pueden pasar cosas interesantes, o de interés para el mundo. Así, la novela puede encontrar lectores o no en función de ese espacio.Claro, si la trama se desarrolla en Nueva York, nadie tiene dudas de que el tema es universal y nos atañe a todos; y por el contrario, si los hechos se localizan en Huelva, no la va a entender nadie que no sea onubense, o como mucho, veranee allí.

Otras veces es el marco histórico en el que se desenvuelve el relato el que lo acota, y se define a una novela como de…,solo por el hecho de que se desarrolla en una época determinada, muy especial para el lector, odiada para unos, ensalzada para otros, que produce hartazgo para algunos o de la que nunca se cansarán de leer. Y se escuchan comentarios como esos de “me parece un tema manido” o, por el contrario “no me pierdo una de estas porque es una época que me interesa”. Así, si la historia se enmarca´, por ejemplo, en la Guerra Civil española, es una novela sobre la Guerra Civil, solo la pueden leer quienes estén interesados en la Guerra Civil y además tenemos que encontrar qué piensa el autor sobre la Guerra Civil para intentar clasificar sus ideas.

¿Cuáles son las claves, en mi opinión del localismo o la universalidad de una novela? Para mí, en modo alguno el lugar en el que se ubique la acción ni la época histórica en la que se desarrolle. Creo que la universalidad tiene que ver con los sentimientos humanos de los personajes, con su capacidad de ser creíbles y humanos, con sus diversas caras y aristas. En suma, con la credibilidad de sus comportamientos y actitudes.

La universalidad también tiene que ver con el argumento y su esencia más profunda. A veces la discusión previa debe ser contestar a una pregunta esencial: ¿De qué va realmente esta novela y cómo trata el autor el tema?

Hay novelas que se desarrollan en lugares muy modestos y sin embargo tratan temas universales. Recuerdo por no cansar, relatos de Truman Capote, Alice Munro o Juan Rulfo, que son grandes porque tratan de la esencia humana, y no se localizan en la Nueva York de Paul Auster, el Dublin de Joyce o la Viena de Josep Roth, por citar algunos autores. También hay relatos que se enmarcan en momentos históricos concretos y sin embargo, tratan de temas mucho más profundos que el tiempo en el que se desarrollan y utilizan el escenario simplemente de eso, de escenario. Todos podemos tener en mente muchos ejemplos, pero podemos citar las grandes novelas rusas de Tolstoi o Dostoievski, Romanticismo, de Manuel Longares, que trata de la transcisión española, o tantas otras.

Una prueba del algodón puede ser si a alguien que desconozca el lugar o el marco histórico le puede interesar la novela, y le puede emocionar. Cuando eso se da, podemos decir que aquello que se cuenta va mucho más allá de esos análisis locales.

Lamentablemente, hay otras novelas que, tratando de un tema universal, que nos puede interesar a todos, solo pueden entenderse por los paisanos del autor, porque no ha sido capaz de contra la historia de una forma en la que cualquiera de nosotros podría constituirse en personaje.Pero eso es, valga la redundancia, otra historia. Y una lástima, porque al autor se le ha escapado seguramente un buen argumento entre las manos.

Por tanto, creo que lo fundamental es cómo cuenta la historia el narrador, desde dónde mira lo que cuenta, y cómo hacernos ver que cualquiera de los personajes podríamos haber sido nosotros, si hubiéramos experimentado sus circunstancias.

Una buena novela podría ser una historia que nunca pasó, pero no por ello se debe dejar de ser fiel a la credibilidad y a la dignidad de los personajes, que se merecen todo el respeto del que los narra, y que debe ser capaz de sacar lo mejor de ellos.

Una buena novela puede y debe tener muchas lecturas. La de los diferentes lectores y las de los mismos lectores en momentos de vida diferentes. A eso le dedicaré otros post, pero todas deben partir de la humanidad de lo descrito y la humanidad de los seres imaginarios que forman parte de ella.

 

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