ESCRIBIR SE ESCAPA DE LAS MANOS

RELATORASEl viernes 7 de junio participé en una presentación de mi novela Aquel viernes de julio en la librería sevillana Relatoras. Relatoras es una interesantísima apuesta por la creación literaria realizada por mujeres. Situada en la calle Relator, entre la Plaza del Pumarejo y la Alameda, está en el corazón de la Sevilla cultural que apuesta por otra Sevilla, tan diferente de la que malvive asfixiada por sus tópicos, cual muerta en vida. Los barrios de la zona norte de Sevilla demuestran que hay una cultura viva en la ciudad, rompedora y abierta al mundo, como fue en su día esa otra moribunda y ensimismada, melancólica de un pasado que ya es solo eso, y que cuando fue, era todo lo contrario a lo que hoy representa.

El escenario en el que se ubica la librería es muy especial para mí, ya que por la esquina de la calle huía Rosario, perseguida por Borja Quincoces desde el Mercado de la calle Feria, en una de las escenas de la novela, y porque muy cerca, en el Palacio de los Marqueses de la Algaba, tuvo su presentación multitudinaria, ante unas trescientas personas, el día 16 de noviembre.

La presentación se enfocó en torno a los personajes femeninos de la novela. Introdujo Raquel Campuzano, a la que considero mi editora y con la que continuó trabajando con la próxima novela. Raquel me presentó de forma extraordinaria en Huelva unos meses atrás y quizás hasta se superase en Relatoras. Qué más puedo decir. Se nota que quiere a la novela, la siente suya también y es capaz de desbrozarla, descuartizarla y volverla a recomponer, darle la vuelta…En fin, todo número circense que se nos pudiera ocurrir sería capaz ella de realizarlo sin dificultad.

El debate sobre la novela resultó de lo más interesante. Analizamos la personalidad de Chari, de doña Amalia, de Mercedes y Lolita, de Josefina, de la pequeña Aurora. Discutimos sobre la cuestión de género y la social que conforman la esencia de la novela. Se resaltó la libertad de Chari al ser lo que era y su coherencia con la vida que le había tocado vivir. Se habló de los orígenes de la prostitución en la desigualdad social, a la que probablemente se vio abocada Chari, pero también la causada por la desigualdad de género, en la que estaban inmersas las mujeres de alta sociedad representadas por doña Amalia Alvear, y las niñas Villarrasa.

Estuvimos de acuerdo en que solo el doctor Inchausti ama de verdad, con amor entregado y sin un interés oculto. Las desigualdades social y de género también caían sobre él, causadas por esa homosexualidad imposible de vivir de manera libre en aquel entonces, y por el hecho de que solo sus estudios de medicina podían conferirle el papel de instrumento útil al servicio de la aristocracia sevillana.

Las aportaciones de las lectoras que allí concurrieron fueron de lo más interesante, y me hizo ver varias cosas que debo reseñar. Quizás diga lo mismo en todos los apartados, pero necesito contarlo de diversas formas:

a)      Una novela deja de ser del escritor en el momento en el que se publica: lo tenía claro antes y lo defiendo más ahora. Los matices, interpretaciones, en definitiva, la riqueza que adquiere una obra con el análisis particular de cada cual que se acerca a ella sería imposible de conseguir de otra forma y es una fuente de aprendizaje imprescindible para el escritor.

b)      Escribir se escapa de las manos. Escribir no solo es teclear, contar una historia bien argumentada de una forma creíble y coherente. Escribir tiene consecuencias que van mucho más allá de la historia contada. Se aprende mucho más de los personajes dibujados por uno mismo después de la publicación de la novela. Hasta el punto de que la opinión del autor es una más, y no necesariamente la más autorizada, para hacer un análisis de ellos. ¿Habrá algo más maravilloso que esto?

c)      No se puede escribir para uno mismo: o al menos, es un tremendo error, porque una novela se escribe para lectores, porque la compran y hacen ganar un dinerillo a toda la cadena implicada, pero sobre todo porque es una fuente de riqueza infinita. Por eso entiendo que ha sido un gran acierto caracterizar a los personajes a través de los diálogos, enseñar cómo son a través de lo que dicen, para que así una novela se convierta en muchas, en tantas como lectores puede tener.

d)      Y finalmente, una novela no es un artículo que se pueda comprar al peso. Con una prosa y una trama sencillas se puede construir una historia muy compleja, porque uno de los aspectos esenciales de dicha complejidad es la que aportan unos personajes imperfectos, capaces de lo mejor y lo peor y por ello tremendamente humanos. No hay complejidad sin personajes complejos; lo demás es un embrollo.

 Estoy feliz y creo que se me nota. Cuando terminé la novela me di cuenta de que esto no era un huevo que se echara a freír. Siete meses después, casi me da risa esa reflexión. Porque esto tiene tela, marinera.

Un pensamiento en “ESCRIBIR SE ESCAPA DE LAS MANOS

  1. ¡Cómo lo suscribo todo, punto por punto! De mi humilde cosecha, añadir:

    c.1 (bis) No se puede escribir para uno mismo pero… ¡Qué grande es el placer cuando, en soledad, te lees y te gustas, te relees y te dices: “déjalo, déjalo ya, ya está bien tal y como está…”!

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