LA NOVELA COMO PROCESO

Durante el camino de esta novela, desde que surge la idea hasta verla convertida en una realidad, han aparecido muchas personas que tienen su parte de responsabilidad en que por fin vea la luz. Desde Lourdesy Eduardo, que inspiraron la idea y provocaron que mi imaginación comenzase a volar, hasta Ruth e Ismael, mis editores en Anantes Cultural www.anantescultural.net , bastante gente ha colaborado en que “Aquel viernes de julio” se haya convertido en realidad.

Lourdes, Eduardo, Rosario, Pepe y algunos más, vinieron a las meriendas que organicé en la consulta, con la ayuda de Tere y Mari Carmen. Eduardo Jordá me corrigió un primer relato, en el que me dijo que ahí tenía una novela. Luego seguí recopilando información.

Me encontré con la sorpresa de que mi madre, al ver también que otras personas de su edad habían revelado sus recuerdos de aquellos infaustos tiempos, también quiso hablar. De esta forma pude enterarme de historias familiares que no sabía. La guerra civil y la dictadura había provocado a muchas personas miedo hasta a recordar.

Escribirla y darle forma ha sido una tarea ingente, y para ello he tenido la inmensa suerte de tener al lado a una magnífica profesora de literatura como es Raquel Campuzano en Taller de Palabras www.tallerdepalabras.com y unos maravillosos compañeros y mejores escritores y lectores críticos como Valeria Lorenzo y Juan de Dios Luna, que me dieron grandes ideas y evitaron otras que yo tenía, lo cual es de agradecer. Estructurar la novela, darle voz propia a los personajes, coherencia….no hubiera sido posible sin ellos.

Una vez finalizada, he de recordar a quienes leyeron el manuscrito y me aconsejaron mejoras, que aún pequeñas que fueran, han tenido una gran importancia. Los detalles en las novelas son muy importantes y marcanla diferencia. Poreso, no puedo olvidar los consejos de Albert Figueras, un escritor generoso donde los haya y que va a publicar Vitamina Efe, que será otro gran éxito editorial. El editor Ignacio García Alonso también me ayudó a pulir la historia y darle más fuerza a los personajes.

Y qué decir del entusiasmo de personas cercanas, como mi hermana Marina en primer lugar y tantos otros que siempre se interesaron porla novela. AnaGarcía, el granMariano Madurga, Lilia Francois, Diego Marro, Eugenia Gil o Curro Garrido. Y cómo no, a Concha Caballero, por aceptar presentarme la novela en sociedad.

Y finalmente, agradezco la valentía de mis editores, Ismael y Ruth, por embarcarse en esta aventura. Su primera novela y mi primera novela.

Decía Robert Louis Stevenson que lo mejor de un viaje no era a dónde se llegaba sino precisamente eso, el viaje. Hoy puedo decir que estoy totalmente de acuerdo. Y para un buen viaje, tener compañeros como los que he tenido cerca, ha sido un lujo inimaginable.

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