UN DÍA DE EMOCIONES

El miércoles 3 de octubre fue un día muy especial. Es cierto que llegó el libro al que tanto cariño le he dedicado en el último año y medio de mi vida, pero no solo fue por eso. En nuestra consulta del Polígono Sur, en la que acabamos de comenzar la octava temporada ─ ríase usted Dr House de nuestro éxito ─, acudió Javier, al que hace unos meses su mujer le abandonó. Sin juzgar situación alguna, ni quitar o dar razón a nadie, el relato de sus sentimientos nos emocionó a Elisa, Ana y a mí, los que trabajamos juntos desde hace unos años. La hipertensión y la diabetes de Javier, que ya le está deteriorando bastante aun siendo todavía joven, estaban disparatadas. Y es que hay pocas pastillas para cambiar emociones o sentimientos, digan lo que digan los psiquiatras. Javier es un tipo grandioso, con un corazón enorme, a pesar de su escasa formación. Uno de esos prodigios que necesitamos como referentes, pero que vive en las Tres mil, y nadie tomará en cuenta.

Cuando terminábamos, recibo una llamada de Ruth, mi editora con Ismael en Anantes. Previamente Ismael me había enviado unas fotos de las cajas recién abiertas. El niño libro, ¿o es la niña novela? había nacido. Me propusieron hacernos unas fotos juntos en la antigua Carretera de Carmona, en el Cortijo Gota de leche, o Hernán Cebolla, delante del monumento a Blas Infante. Un lugar especial siempre, y más por tener un papel relevante en la novela.

Y allá que nos fuimos. Atardecía. El sol caía por detrás del cortijo. El color rosado del cielo daba a las paredes encaladas de la casa un aspecto casi mágico. A pesar de la autopista que corre cercana, solo se sentía silencio. Un silencio que solo rompían los árboles y setos mecidos por la brisa. ¿O era la emoción la que anulaba cualquier ruido? ¿Será que igual que vemos lo que queremos ver, oímos lo que queremos oír? Silencio de respeto a los que allí vieron sus vidas truncadas, mártires de la historia y referentes esenciales para los tiempos que se avecinan.

Las fotos. Un punto y seguido maravilloso de esta aventura. Un momento especial en un lugar de reverencia. Ahora toca que guste y que sea un éxito para todos. Por la ilusión que hemos puesto todos no va a quedar.

Luego me fui a buscar a Eugenia y a Curro, para ir a casa de Concha y Antonio Luis a charlar sobre la presentación de la novela. Disfrutamos de una velada espléndida. Pero en el camino, mi recuerdo era para Javier. Un tipo que merece la pena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *